valor añadido

por vlaizperez

Somos muchos los estudiantes universitarios que, antes o después, hacemos balance de lo que la educación que hemos recibido ha supuesto o está suponiendo para nosotros. Más aún ahora que nunca, en una época en la que abundan los titulados en las colas del INEM. Pensamos entonces qué ha fallado en la Universidad para que se haya defraudado la promesa de un bonito porvenir a quien eligiera la vía del estudio.

Evidentemente, la explicación más obvia es la de que cada vez más gente ha tenido acceso a la educación superior y no existen tantos puestos en este país adaptados a las esperanzas de todos los que eligieron ir a la Universidad. Muchos piensan que es un error que haya tanta gente con estudios universitarios y aunque, si bien es verdad que quedan vacantes muchos puestos que requerirían una formación profesional  que “no está muy de moda” en España, es difícil aceptar el argumento de que una sociedad mejor formada es peor que otra cosa diferente.

A lo que tendremos que acostumbrarnos a partir de ahora (y no es una mala noticia precisamente) es a que los puestos que antes desempeñaban personas sin estudios, ahora lo hará gente con más formación de la requerida, en muchos casos incluso inespecífica del puesto.

Por tanto, cabe preguntarse qué esperamos de la Universidad ahora que no es una garantía de éxito profesional. Algunos creen que la respuesta es acumular más y más formación: dos carreras y algún máster abrirán las puertas que se resistan. No comparto esa opinión. Creo, por el contrario, que nos encontramos ante una burbuja educativa en la que es clave discernir la formación que es valiosa de la que no lo es.

En definitiva, hay que buscar el valor añadido de la educación en otro sitio. Si, en mi último año de carrera me preguntaran por lo que he aprendido, en el sentido más amplio de su significado, en mis años de Universidad, no le daría más de un treinta por ciento de peso a lo que me han enseñado dentro de las aulas. Por el contrario, pienso en todo lo vivido en el Colegio Mayor, en las personas que he conocido, en las conferencias a las que he acudido movido sólo por mi curiosidad, en los viajes que he tenido la suerte de poder realizar, en la convivencia primero en Colegio, luego en piso; en la amistad.

En definitiva, en las experiencias que han pulido mi personalidad, limando mis defectos y fortaleciendo mis cualidades, añadiendo algunas nuevas. Son los entornos en los que me he movido los responsables de mi educación. Son las personas de las que me he rodeado las que han sido Mi Universidad. Y en ellas he encontrado el valor añadido a mi formación.